
El tiempo es un bien valioso y escaso, y aún así alguien se digna a exigirme que actualize el blog...creo saber quien es, hay algo que le delata!
Lo cierto es que mi tiempo, aquél del que me gusta disfrutar solo para mi, para hacer lo que me venga en gana...corre peligro.
Exámenes, trabajos con fecha de entrega inminente, el curro de fin de semana, las clases de la uni a las que cada vez asisto con menos frecuencia, la obligada doble cita semanal con el Yoga y las prácticas de conducir... acaparan la mayor parte de mis horas.
Claro que aparte quedan las relaciones sociales, ese espacio de tiempo imprescindible, aunque solo sea un par de veces por semana, que no puede faltar en mi vida, porque que sería de mi sin los interminables ratitos Café del món?
La vida es dura, y estos dos meses que me quedan por delante mucho más, por eso disfrutaré al máximo de mi inminente viaje a Londres, exprimiré al máximo los 6 días, gozando de todo lo que me depará la ciudad, para luego encerrarme sin ver el sol, como una rata de biblioteca, durante ocho largas semanas.
Lo que daría por la existencia de una máquina del tiempo que me teletransportara al 12 de junio, fin de mi encierro y ansiado día de mi libertad.